"Bienvenido Invierno!"

28 julio 2013

AYER TUVE UN SUEÑO. (Concurso de escritura de los niños de Espinosa)

En pleno verano, mes de Julio, que alegría da ver como los niños y niñas del pueblo se divierten corriendo, jugando, yendo en bici de un lado para otro, riendo... por las distintas calles de Espinosa. Y la verdad que no son pocos los que este año han ido a veranear al pueblo.
De ahí que, Vitaliano, ha querido hacer un concurso de escritura con todos estos niños. Cada uno tenía que escribir un sueño, con el titulo de: AYER TUVE UN SUEÑO. Numerosos los participantes a este "I Certamen" de escritura,  que  presentaron sus escritos llenos de esa magia y esa imaginación que solo los niños son capaces de hacer sentir la realidad de sus sueños. 

De los numerosos participantes que hubo, valgan como representación estos dos escritos que nos han hecho llegar y que publicamos con todo el cariño del mundo.
Ayer tuve un sueño   por Ainhoa Lázaro Pascual 
Antes de ayer, yo iba a buscar a Claudia como cualquier otro día cuando de repente me encontré con el profesor de inglés amigo que gritaba: “Todas las personas que me estén escuchando, tienen que hacer una redacción de un sueño para el viernes que viene”. Yo todo entusiasmada me fui pitando para casa, pero ya era tarde, me tenía que ir a la cama. ¡Eran las 11:45! Nada más dormirme, me sumergí en un sueño un poco confuso y divertido.
Ya en mis sueños:
Yo estaba comprando el pan en la panadería del pueblo, cuando de repente un chico empezó a repartir el catálogo de las fiestas de verano, ¡pero menudo error! Habían puesto que el lunes habría lluvia de dinero en la mansión del profesor y sus hermanos…
Dos días más tarde…
Yo iba de camino al Ayuntamiento para quejarme del error. El secretario me dijo que ¡era verdad!
Sonó el despertador y… todo había sido un sueño. 

 Ayer tuve un sueño por Pablo Torío, 6 años. 
Ayer tuve un sueño. Soñé que era un super héroe con super poderes. Mis super poderes eran: Lanzar rayos de luz por los ojos, volar y tener puños de acero.
Iba vestido con una capa verde, pantalones negros y una camiseta roja.
Atacaba a los villanos y siempre ganaba. Me ayudaron otros super héroes. Super Emilio y Corni Guzmán. Yo era Aqua Pablo. Éramos un equipo invencible.

Y este es el escrito que Vitaliano ha dedicado a todos los niños y niñas de Espinosa:

Sueño de una noche de verano
“La pandilla de la ilusión y los sueños”
Dedicado a todos los niños y niñas de Espinosa de Cerrato, Palencia.
Ayer tuve un sueño. Por mi mente ilusionada veía a un grupo numeroso de niñas y niños, ajenos al tiempo, jugando, saltando, corriendo por las praderas limpias y verdes y por las calles de un pueblo imaginario, muy bello y algo antiguo, como si fuera una fortaleza medieval con su castillo de enormes piedras enclavado en el centro estratégico y una iglesia majestuosa cuya torre en forma de flecha afilada llegaba a tocar casi el cielo. El pueblo-fortaleza estaba rodeado de frondosos bosques con árboles gigantes que protegían a toda la población de los posibles ataques del enemigo.

Los niños y niñas eran felices y estaban sonrientes aunque tenían algunas obligaciones propias de su edad, como hacer las tareas del verano; aparte de eso, se dedicaban a disfrutar de todos los encantos que encontraban a su paso. Se daban un baño en el río de aguas puras y cristalinas, que serpenteaba por entre las huertas llenas de hortalizas, frutales y avellanos; el río acariciaba sus tiernos pies y les hacía volar sus sueños en busca de un pez descomunal, o pescar ese cangrejo esquivo o tal vez avistar con agudeza el rastro de una serpiente peligrosa… les envolvía la magia del río con sus espejos transparentes don se reflejaban sus rostros infantiles, inocentes y felices. También había como unos campos de juego con bolas multicolores que se movían en todas las direcciones. Había vehículos extraños, con dos ruedas entre aspas y un aparato pequeño que hacía como un pitido si lo tocaban con las manos.  Palas con redes metálicas golpeaban en los muros y sonaban como un eco profundo haciendo un ruido estruendoso al rebotar y dar golpes secos. En otra parte del pueblo había una zona muy enigmática, como un laberinto perdido, con callejas estrechas y encajonadas atravesando un grupo de cercados de piedra comunicados entre ellos misteriosamente. Por allí, los niños y niñas se buscaban, perseguían y se encontraban… Iban todos juntos como en una manada, mayores y chicos y cantaban, saltaban, jugaban, reían, soñaban… “La pandilla ilusionada” los llamaba yo y me daban envidia y quería juntarme a ellos pero no podía seguirlos.
De repente, me desperté y todo lo que vi a la puerta de mi casa me dejó perplejo. Eran un gran grupo de niñas y niños de mi pueblo que me estaban esperando para que me uniera a ellos e irnos todos juntos a disfrutar en busca de nuestro sueño veraniego. El sueño era muy fácil y sincero: Pasarlo bien  unidos, en compañía, corretear por las calles de Espinosa con las bicis o andando; bañarnos en el río, con cuidado, jugar al frontón y otros deportes. Éramos una piña, una verdadera pandilla. De esta forma íbamos a pasar un verano fantástico y ser grandes y buenos amigos.

En Espinosa de Cerrato hay “una pandilla de la ilusión y los sueños”. Si te sientes solo o estás aburrido, vente y únete a ellos. Te sentirás muy feliz y dichoso, como yo lo he sido.
Vitaliano de la Cruz  19 de Julio, 2013

Un bravo a Vitaliano por esta estupenda iniciativa!!


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