"Bienvenido Invierno!"

04 febrero 2016

HERRERIAS Y CARPINTERIAS EN ESPINOSA DE CERRATO

A continuación haremos mención a las distintas Herrerías y Carpinterías que ha habido en Espinosa de Cerrato a lo largo de su historia y hasta que los recuerdos nos llegan (nuestros y de la gente con la que hemos hablado)

HERRERÍAS:

nº1.-. Ignacio Pascual, que murió en el año 1940 y su hijo José (Pepito el Herrero), que por entonces tenía unos 17 o 18 años se hizo cargo de la herrería. Estaba situada en el edificio que se encuentra al lado de los puentes de la carretera, sin el piso superior que años después de que dejara de ser herrería, levantó su nuevo dueño Jerónimo Alonso. Creo que juntamente con la del señor Arsenio serían las primeras herrerías de las que se recuerdan en el pueblo.



A esta herrería de Pepito acudíamos los jovencillos cuando la guía del aro se nos rompía. Ponía no sé qué entre las dos partes por donde se había roto, las juntaba, y al poco ya podíamos salir de allí dándole fuerte al aro,

El aro y la guía es como se ve en la imagen que figura a la izquierda. Había guías para diestros y para zurdos. Mucho hemos jugado de pequeños con el aro. Si a algunos de los jóvenes de ahora les interesa más información sobre este juego, disponemos de ella y de las distintas modalidades de juego con el aro.

Pero bueno, sigamos con las herrerías.
También en este apartado y aunque no hemos podido contactar con ningún familiar de José para contar con su beneplácito, insertamos una canción que ya se cantaba siendo yo un jovencillo. Mi hermano Luis se ha prestado a decirnos cuál era la letra de la canción y a cantárnosla:



PEPITO EL HERRERO 

Yo soy Pepito el Herrero, 
Ya lo sabéis demasiao, 
De poco tiempo a esta parte 
Me he puesto muy perforao. 
 No tengo miedo al trabajo,
Porque nervio no me falta 
Tengo valor suficiente 
Pa vaciar mi navaja 
Pa vaciar mi navaja. 

Voy a la fragua cantando 
Porque en casa queda ya 
Mi madre que no se olvida
De ese hijo que se va. 

Y cuando estoy trabajando 
Mando a Lolito cantar. 

 Soy herrero, barrenero, 
Adobero y nada me falta. 
Tengo estaño, arreglo candiles 
Sartenes, parrillas y lo que haga falta. 
Principalmente soy herrero y soy barbero 
Y porque a mí nada me importa 
El cortar a uno el “gauguero”. 

Ay Lolito coge el macho
 Para cantar al son del martillo 
Que al compás del yunque quiero 
Repetir al pueblo entero 
Yo, yo soy herrero. 

nº2.- En la calle Bajera se encuentra todavía la que fue la herrería del señor Arsenio Álvaro. Nació en el 1894 y yo calculo que sería hacia el 1915 cuando este vecino empezaría con su herrería.


Lo que sí puedo afirmar es que el balcón de hierro y las verjas de las ventanas que aún figuran en la casa del señor Fidel y de la señora Sergia, ahora de las nietas, a la orilla del río, las hizo el señor Arsenio en el año 1920. Muerto el señor Arsenio en el 1965, con setenta años de edad se encargó de la misma su hijo Amadeo y que la ha regentado hasta hace unos quince años.
Aquí tendrían que contar sus historias todos los que en día de lluvia o nieve que no se podía trabajar en el campo acudían a esta herrería a pasar el rato, a charlar entre ellos, al calorcillo del carbón ardiendo con el que se calentaba el hierro, a ver trabajar al señor Arsenio, eso sí sin llevarle mucho la contraria pues tengo entendido que cuando se encontraba trabajando no le gustaba mucho que se la llevaran.
Cuentan de él que a menudo, después de una discusión solía decir de una manera tajante: Y ya vale, joder, si yo no quiero que me deis la razón cuando la tengo, eso no tiene ningún mérito, yo quiero que me la deis cuando no la tengo. Os habéis enterado?.
No sé si fue desde este mismo escenario lo que cuentan de un día que llovió mucho y bajaba el río de lado al lado de la calle. Si no fue aquí, quede el relato y que cada cual lo sitúe donde mejor le venga. Pues eso venía el río crecido de lado al lado de la calle y parece ser que había unos patos nadando sobre el río. Bueno, bueno, qué cantidad de agua baja, fíjate tú qué crecida, dijo uno de lo que estaban viendo la crecida.
Qué chorradas dices, le contestó el otro, no bajará tanto de que no cubre a los patos, o no lo ves?

nº3.- La herrería del señor Eustolio, situada donde comienza la corca del medio, subiendo desde el bar, y a la parte de la derecha, con una portonera grande como entrada. Procedente de Antigüedad, yo calculo que pondría la herrería hacia 1940, aproximadamente.
Trabajaba muy bien el hierro, aún conservo yo una cigüeña para poder colocar en ella unos siete u ocho tiestos y debe tener muchos trabajos hechos, que merece la pena verlos y que las hijas están dispuestas a enseñar.
Murió en el 1996, con 95 años, pero bastantes años antes ya dejó de trabajar el hierro y la herrería ha permanecido cerrada desde entonces.


nº4
.- El taller de chapa, calderería, etc.., que tuvo durante bastantes años Valentín Arnaiz, conocido como “El Chapas”, en una tenada situada justamente detrás de su casa, como se puede apreciar en la fotografía que se adjunta. Lo ha tenido abierto hasta hace unos años en los que ya por motivos de salud lo tuvo que dejar.


nº5.- También tenemos que hacer mención a Francisco de la Horra Pinillos, “El Hojalatero” o “El Hojalatas”. Nos dice su hijo Demetrio que tenía el taller donde está el horno de Servulo y de Eulalia, al final de las bodegas en la carretera de Villafruela y que por aquel entonces es donde vivían sus padres, Demetrio de la Horra y Sara Pinillos. Nos comenta además que era un manitas y que lo mismo te hacía un armario que te arreglaba un puchero. Así nos lo ha dicho su hijo y así lo ponemos.

Ponemos en este apartado también algo que nos ha recordado tanto Cesar Vital como Demetrio y es referido a Paco el Hojalatero. 
Dice Cesar: “Otro detalle que recuerdo de la bodega de Pablo es que tenía la pared del mostrador con una obra de arte de Paco el hojalatero que vivía donde el difunto Sérvulo y Lala, era cristal pintado de negro con adornos y en mitad un letrero PAGAZ AL SER SERVIDOS (sic) con papel de plata debajo del cristal.” 

Y su hijo Demetrio nos dice: “Por cierto habéis hablado del almacén de PABLO ¿recordáis el cuadro que había detrás de la barra? Sí, un cuadro pintado en cristal y pegado a la pared, pues bien, ese cuadro lo hizo PACO mi padre.”

Image Hosted by postimg.org

CARPINTERÍAS

Hablando con la gente y tirando de memoria, hemos contado hasta seis carpenterias que a lo largo de los años han tenido presencia en Espinosa de Cerrado. 

nº1. La Carpintería del señor Feliciano Rodríguez, situada en el edificio, ya en ruinas, quedan de él dos paredes laterales sin tejado ni nada, pasados los puentes de la carretera a la derecha y que siempre hemos conocido como el taller del tío Bigotes.



nº2. La Carpientería Argimiro Rodríguez Burgoa, hijo del anterior, que tenía la carpintería en la corca principal, hacia la mitad, en la actualidad vivienda de su hijo Salvador Rodríguez. Murió Argimiro en el 1996, con 86 años y también la carpintería estuvo cerrada desde bastantes años antes. También esta carpintería, como el resto de estos establecimientos era lugar de reunión cuando las inclemencias del tiempo impedían hacer las labores del campo.


nº3. La Carpintería de Ramón Rodríguez Burgoa, también hijo del señor Feliciano y de la señora Genoveva. Tenía el taller ya casi llegando a las eras por la calle o las calles que desembocan por donde está el depósito del agua, el primero que se hizo.


nº4. La Carpintería de Gregorio González Tamayo, que tenía la ebanistería al lado del Salón de Baile. Es muy probable que aprendiera el oficio de un hermano, Florián, hijos de Facundo González, natural de Antigüedad y que viudo vino a Espinosa donde se casó en segundas nupcias y en el 1903 nació Gregorio, que para los de aquella época siempre será Gregorio el Salonero. Debía de ser un “manitas”. Aún conservamos en la casa de mis padres un armario grande, de los de guardar ropa hecho por Gregorio, Falleció en el 1985, con 82 años y ya llevaba unos cuantos sin trabajar la madera. 



nº5. La Carpintería del señor Cayo Álvaro Alonso. El señor Cayo Álvaro Alonso, murió en 1951, con 57 años. Tenía la carpintería en la calle del Arco, donde en la actualidad vive mi hijo Luis Antonio. Esta casa se hizo en el 1980 y tantos.


Los comentarios que me llegan sobre este carpintero es que era un “manitas” trabajando la madera. Estaba casado con la señora Julia Pérez Revilla, padres de Apolonia y Serviliana, y suegros de Zenon el guardicionero.

Aprovechamos ya en este apartado para añadir que la casa adyacente, un poco más abajo, propiedad de Elías, fallecido recientemente, y de Juliana, tiene en medio del patio un pozo, cuyo brocal se ve desde la calle. Este pozo recoge las aguas de una fuente, la fuente Mary Candelas, a la que iba gente del pueblo a coger agua antes de edificarse esta casa.




nº6. La Carpintería de Evelio Pascual Arnaiz, tenía el taller al final de la Corca del medio, a la izquierda.



0 comentarios :

ecoestadistica.com