"Bienvenido Invierno!"

10 febrero 2015

EL JUEVES DE TODOS

Como este día, el Jueves de Todos o Día de la Tortilla, tal como se llamaba en Espinosa, ya se acerca, concretamente el día doce del presente mes de Febrero, haremos alguna reflexión sobre el mismo. Su fecha dependía del calendario religioso, al tratarse de una fiesta de carnaval. Concretamente se celebraba el jueves anterior al miércoles de Ceniza y marcaba el comienzo del Carnaval.

Según el Diccionario de la Real Academia, el término carnaval procede del italiano carnevale, de carne (carne) y levare (quitar). Hace referencia a que es un período anterior a la abstinencia y al ayuno propios de la Cuaresma.
Vagos son los recuerdos que tengo sobre este día y cómo era su celebración en el pueblo. He hablado con algunas personas del pueblo, unas mayores que yo y otras más jóvenes pero que siguieron yendo a la escuela en el pueblo y trataré de resumir lo que unas y otras me comentaron.

Creo recordar que los jóvenes en edad de ir a la escuela, recorríamos el pueblo, pidiendo de casa en casa para preparar la merienda y que solían darnos huevos, para hacer las tortillas, algún choricillo, y cosas así. Hasta con un poco suerte se podían reunir algunas perrillas de cinco céntimos, esas del caballito, o de diez céntimos, esas que tenían el agujerito en el centro, y hasta daba para comprar algo de vino, pues entonces ni existían actimeles ni cocacolas, pero sí una buena gaseosa que echábamos en abundancia en el vino para rebajarlo.


También creo recordar que la gente era dadivosa, pero eso tampoco nos preocupaba mucho pues si esto nos fallaba todos llevábamos lo que fuera de nuestras casas y todo solucionado.

La merienda era por la tarde, pues ese jueves por la tarde era fiesta y no había escuela y los chicos nos reuníamos por cuadrillas y dábamos buena cuenta de las tortillas y otros condumios.

También me han comentado que a veces cuadrillas de gente mayor aprovechaban para hacer sus meriendas como preparándose para empezar el miércoles de ceniza con el ayuno, ya que no se podía comer carne en toda la Semana Santa, en recuerdo de los cuarenta días que Jesús pasó ayunando en el desierto. El cocido omnipresente se sustituía por un potaje de garbanzos con espinacas y algo de bacalao y quien podía tomaba algún pescado, en general sardinas o arenques y en muchas ocasiones escabeche, hasta el Domingo de Resurrección que marcaba las comidas, la diversión y el día a día.

Al hilo de todo esto de Semana Santa, de la Cuaresma, cuarenta días, me viene al recuerdo la bula que concedía la iglesia y que si la conseguías, no se si valía cincuenta céntimos o una peseta, te eximía del ayuno y solamente se tenía la obligación de ayunar todos los viernes de cuaresma, guardar ayuno el miércoles de ceniza y ayunar con abstinencia el Viernes Santo. Y yo entonces me preguntaba, bueno y ahora también, si no había dinero para comprar carne, ¿para qué comprar la bula?.

De cualquier manera y volviendo al Jueves de todos, señalar que es una pena que esta y otras muchas tradiciones estén desapareciendo. Creo que en Espinosa, y me imagino que en el resto de los pueblos, ya no queda nada que recuerde esta tradición. Todo ha quedado sustituido por los Carnavales, que cada vez tienen más adeptos, sobre todo porque esos días son festivos en los colegios y en general en todo el mundo de la enseñanza, este año en concreto los días 16 y 17, pues el 18 es el miércoles de ceniza.

Os animo a los escolares que estéis en Espinosa a que este jueves que viene hagáis algo que recuerde esta tradición: pedid a vuestras madres que os hagan unas tortillas o lo que sea y os lo merendéis juntos. Del día 16 y 17 no os digo nada pues se que os emplearéis a tope.


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