"Bienvenido Invierno!"

18 agosto 2013

LAS CABAÑUELAS

Se conoce con el nombre de “cabañuelas”, al método de pronóstico del tiempo para el año venidero en un determinado lugar en base a la observación y anotación metódica de los fenómenos meteorológicos que se dan a lo largo de un mes determinado (el de Agosto).

Y es que… la naturaleza nos habla. El ruido, el cemento y los humos nos han propagado la sordera por los ojos y los oídos. Y es que el ritmo acelerado de la vida moderna nos ha separado de nuestras raíces y hemos olvidado que bajo el asfalto existe una voz silenciada que maneja los hilos de buena parte de nuestras palabras. Y esa es la voz de la madre Tierra que nos alerta mientras nosotros nos afanamos en descifrar los lenguajes artificiales creados por nosotros mismos.

Todavía quedan algunos que persisten en escuchar esta voz madre y se sirven de ella para trazar un mapa del tiempo venidero. Y en eso consisten las cabañuelas, en predecir las variaciones climatológicas de un año, basándose en las observaciones de la naturaleza.

Los primeros doce días de agosto parecen ser los que encierran el secreto de este arte. De hecho, hay un refrán que dice que Agosto tiene el secreto de los doce meses completos; la posición de las nubes, la fuerza del viento, la humedad, la temperatura y hasta la presión atmosférica, que muchos son capaces de determinar en función de la altura a la que se alimentan los vencejos.

Los cabañuelistas dicen que hay tres tipos de nubes:
-. Nubes altas: nubes que nunca darán lluvia
-. Nubes medias: lluvias dispersas y débiles
-. Nubes bajas: son las que entran por el sur y son las responsables de las fuertes tormentas y posibles inundaciones.

De la misma manera los vientos son decisivos:
-. Norte: Siempre traerá nieve o frío.
-. Levante: Aportan poco a nivel meteorológico. Sin interés.
-. Poniente: Traerán frío y más lluvia que el viento del norte.
-. Sur: Lluvia. Es el viento que da de beber a la tierra y donde se forman los fuertes temporales.

Con todos estos datos se elaboran unas tablas que posteriormente se traducen en predicciones, de forma que estos días de agosto determinan el tiempo que hará en cada uno de los meses del año siguiente.

Se puede decir que hay dos tipos de cabañuelas: las directas y las retorneras. Las directas lo componen los doce primeros días del mes de Agosto, de tal manera que: el día 1 correspondería al mes de Enero, el día 2 a febrero, el día 3 a Marzo y así sucesivamente hasta el día 12 que se correspondería con diciembre.
A partir del día doce comenzarían entonces las cabañuelas retorneras. De tal manera que el 13 se correspondería de nuevo a diciembre, el 14 a Noviembre, el 15 a Octubre y así hasta llegar al día 24 que se correspondería con Enero. Las cabañuelas retorneras servirían para confirmar las cabañuelas directas.


Estas predicciones son tan antiguas como la humanidad, que siempre ha buscado referencias en el cielo y la tierra para adaptarse a su entorno y adelantarse a los posibles acontecimientos meteorológicos (como las tormentas, las riadas o las grandes nevadas que eran fundamentales para poder llevar a cabo con éxito, la recolección, la caza, el pastoreo y la agricultura.)

Y hace ya unas cuantas décadas llegó el meteosat a nuestras vidas para informarnos sobre el estado de los cielos. Datos científicos cada vez más exactos que predicen a corto y medio alcance el pronóstico meteorológico. Y las cabañuelas aunque poseen un margen de error muy bajo (un 80% de acierto) y no ser una ciencia exacta se tiende a su desuso,

Pero a pesar de este desuso, las cabañuelas se han mantenido gracias a los pastores y los agricultores para los que resultaba vital conocer el tiempo venidero con el fin de saber cuándo sembrar o cuándo sacar el ganado. Y ha sido la gente del campo la que se ha preocupado de mantener estos conocimientos a lo largo de los tiempos por interés propio.

Algunos pensarán que las cabañuelas son absurdas y otros confiarán en estos saberes ancestrales. En cualquier caso siempre resulta interesante poder conocer esa lengua perdida entre el hormigón, ya que muchas veces: la naturaleza es sabia, los tontos somos nosotros.

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